Me desperté sobresaltada… miré a mi alrededor y vi las pruebas determinantes de una falta intolerable. Algo quedó en el cuarto tibio, algo que no quería ver. Sentí en mi interior un hondo pesar… había vuelto a caer.
Intenté recordar cómo había llegado hasta ahí, comprender qué había ocurrido, pero se me hizo difícil esta tarea, sólo imágenes borrosas venían a mi mente. Me producían una sensación de repugnancia, me hacían sentir un ser despreciable.
Al encaminarme de vuelta a casa algo me retuvo. Ahí estaban ellos de pie frente a mí con sus rostros descompuestos y cargados de reproche. Sus ojos devoraban lentamente mi rostro, su juicio me traspasaba como una espada y ponía en duda hasta mi derecho a existir. Y era verdad, siempre lo había sabido: yo no tenía derecho a existir.
En vano buscaba su perdón. Sus miradas resplandecían de derecho puro y pude leer en sus ojos un juicio tranquilo e implacable. En realidad, para qué quería su perdón? Más que fallarle a ellos me había fallado a mí misma.
Había vuelto a cometer el mismo error que hace un tiempo prometí nunca repetir, me había traicionado a mí misma.
Intenté recordar cómo había llegado hasta ahí, comprender qué había ocurrido, pero se me hizo difícil esta tarea, sólo imágenes borrosas venían a mi mente. Me producían una sensación de repugnancia, me hacían sentir un ser despreciable.
Al encaminarme de vuelta a casa algo me retuvo. Ahí estaban ellos de pie frente a mí con sus rostros descompuestos y cargados de reproche. Sus ojos devoraban lentamente mi rostro, su juicio me traspasaba como una espada y ponía en duda hasta mi derecho a existir. Y era verdad, siempre lo había sabido: yo no tenía derecho a existir.
En vano buscaba su perdón. Sus miradas resplandecían de derecho puro y pude leer en sus ojos un juicio tranquilo e implacable. En realidad, para qué quería su perdón? Más que fallarle a ellos me había fallado a mí misma.
Había vuelto a cometer el mismo error que hace un tiempo prometí nunca repetir, me había traicionado a mí misma.
Me siento como extraviada, tengo la impresión de que ya no hay nada que hacer. A lo lejos, sobre mi cabeza; y este instante, del que no puedo salir, que me encierra y me limita por todos lados, será un sueño borroso.




