BLOGGER TEMPLATES - TWITTER BACKGROUNDS »

martes, 13 de mayo de 2008

* La templanza del placer *


Me desperté sobresaltada… miré a mi alrededor y vi las pruebas determinantes de una falta intolerable. Algo quedó en el cuarto tibio, algo que no quería ver. Sentí en mi interior un hondo pesar… había vuelto a caer.
Intenté recordar cómo había llegado hasta ahí, comprender qué había ocurrido, pero se me hizo difícil esta tarea, sólo imágenes borrosas venían a mi mente. Me producían una sensación de repugnancia, me hacían sentir un ser despreciable.
Al encaminarme de vuelta a casa algo me retuvo. Ahí estaban ellos de pie frente a mí con sus rostros descompuestos y cargados de reproche. Sus ojos devoraban lentamente mi rostro, su juicio me traspasaba como una espada y ponía en duda hasta mi derecho a existir. Y era verdad, siempre lo había sabido: yo no tenía derecho a existir.
En vano buscaba su perdón. Sus miradas resplandecían de derecho puro y pude leer en sus ojos un juicio tranquilo e implacable. En realidad, para qué quería su perdón? Más que fallarle a ellos me había fallado a mí misma.
Había vuelto a cometer el mismo error que hace un tiempo prometí nunca repetir, me había traicionado a mí misma.
Me siento como extraviada, tengo la impresión de que ya no hay nada que hacer. A lo lejos, sobre mi cabeza; y este instante, del que no puedo salir, que me encierra y me limita por todos lados, será un sueño borroso.

domingo, 11 de mayo de 2008

* descompensación *


Ha comenzado el invierno, lo veo al despertar cuando se refleja esa triste claridad gris a través de las ventanas resplandecientes de la habitación.
Ha vuelto la lluvia, hace tiempo que no caía por estos lados, hace tiempo ya que no aparecía para llenar todo de una apariencia tétrica, una belleza sombría.
He decidido quedarme encerrada en casa, aquí el aire tibio me alienta un poco.
La humedad penetra por una hendidura en un costado del vidrio del ventanal, creo que el viento la ha golpeado con demasiada fuerza, siento algunas gotitas que vienen a manchar mi rostro con esa frialdad estremecedora. Me desagrada profundamente, me desespera, intento refugiarme de alguna forma.
Mamá dice que pronto pasará, que es sólo cosa de tiempo y debo tener paciencia. Esto me desagrada más aún, siento que no acabará nunca, es demasiado intenso.
Incluso esta sensación de frío es tan vehemente que me ha hecho olvidar aquellos momentos en que el sol brillaba, son como una multitud de imágenes borrosas en mi mente, ya no recuerdo lo que es la sensación de calor en mi cuerpo, no recuerdo qué hacía en aquellos tiempos de estío.
Esto me exaspera, acaso soy yo la única que siente esto? … no comprendo como pueden estar ahí tan tranquilos transitando por las calles con un cigarrillo en sus manos amoratadas y un tanto temblorosas, conversando y riendo, como si todo esto fuera una gracia pasajera… acaso pertenecen a otra especie? Como no se dan cuenta del horror que es vivir esto, lo difícil que es sobrevivir con estas bajas temperaturas que congelan y adormecen todo el cuerpo y lo único que quieres es dormir y no despertar jamás o hasta que vuelvas a ver asomarse los rayos del sol.
No sé qué hacer, bajo estas condiciones no puedo ni quiero hacer nada, ni siquiera pensar.
Creo que iré a tomar un baño caliente y estaré muchas horas ahí dentro, sí, realmente muchas.

miércoles, 7 de mayo de 2008

* ...Hasta que lo pierdes *



Pobre muchacha! Cómo brillan sus hermosos ojos grises empañados en lágrimas. Cuánto amor, cuánta felicidad llenaba su corazón, aquel corazón que ya no le pertenece, aquel corazón que ese hombre se llevó consigo.
A cientos de kilómetros se encuentra hoy ese pobre hombre. La vida lo obligó a emprender un largo viaje para tal vez nunca regresar. Cada día, al atardecer, sale a divagar por las orillas de las aguas pensando en aquella dulce muchacha, llevando en su interior aquel corazón que hace un tiempo atrás le pertenecía a ella y que poco a poco la distancia iba desgarrando porque su dueña ya no estaba junto a él.
Cada uno en su solitario mundo. Con una herida en lo más profundo de sus sentimientos, aquella muchacha y aquel muchacho se preguntan por qué la vida es tan injusta, por qué les arrebata la oportunidad de ser felices viviendo juntos ese inmenso amor… ese inmenso amor que se eleva allá con la brisa del mar, ese mismo amor que recorre allá las calles de la enorme ciudad.

Y aquí estás tú frente a mí y yo sintiendo tu corazón tan lejos. Aquí estoy yo rozando tus labios sin saber qué hacer para tenerte cerca…

martes, 6 de mayo de 2008

* Crimen Confeso *


Tantas palabras me aconsejaban para nunca corregirme. Intenté evitar aquello que me hacía daño, pero todo fue en vano.
Vivo huyendo de mis males llevándolos conmigo. No es fácil enfrentar los problemas, no es fácil aguantar el dolor, pero más aún cuando me doy cuenta de que yo soy el cuchillo y soy la herida, soy la víctima y el verdugo.
Tengo miedo, sí, tengo miedo de mi propio miedo. Tengo miedo porque nadie llega a la cima acompañado del miedo.
Horror, pesadillas, pasiones difuntas.
Vuelvo a tropezar una y otra vez con la misma piedra.
Voy cambiando de escenario pero la vida sigue igual.

domingo, 4 de mayo de 2008

* La incondicional *


Aún sentía un poco los mareos y una especie de distorsión en las sensaciones, estaba recostada con la mirada un tanto perdida, escuchando cada una de tus palabras.

Con una dulce voz me leías aquella carta que escribiste mientras sufrías al pensar que podrías perderme para siempre… flotaba en tus labios una cálida sonrisa y notaba en ti un cierto alivio de estar de nuevo a mi lado, me hacías saber lo importante que era para ti y cuánto me amabas.
Mil cosas pasaban por mi mente en ese instante… agradecía a Dios por haberte puesto en mi camino… no te imaginas cuán importante eres tú para mí y cuánto te amo.
Me conoces tanto como yo a ti, con nuestros rostros al despertar, con nuestras mañas, nuestros temores, esas heridas que nos hacen llorar, esos momentos en que nos reímos por todo, esos momentos en que nos abrazamos con todo el amor que nos tenemos y esos momentos en que discutimos y terminamos burlándonos de aquellas tontas peleas.
Gracias por existir, gracias por estar siempre a mi lado hasta en los momentos más difíciles, gracias por enseñarme lo que es la verdadera amistad.