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jueves, 4 de septiembre de 2008


Iba en el cuarto cigarrillo y miró el reloj, faltaban veinticinco minutos para las siete, ya estaba oscureciendo. No hallaba qué hacer en aquel momento, miraba de un lado a otro y no veía ningún rostro que se le hiciera conocido… subió las escaleras y vio cientos de transeúntes que rápidamente caminaban a tomar el tren para volver a sus casas luego de una ardua jornada. Volvió a bajar los peldaños con el cigarrillo a punto de botar los restos finales de cenizas… aspiró el humo por ultima vez y lo arrojó al suelo. Se quedó un instante como embobada mirando al suelo examinando aquella diminuta llama que moría lentamente dentro de la colilla.
De improviso despertó como saliendo de un plácido sueño, levantó la cabeza y lo divisó a lo lejos.
Venía saliendo del tercer vagón con ese caminar despistado que lo caracterizaba. Se acercaba a paso lento y con aquella expresión sarcástica pero a la vez graciosa con la que la miraba cada vez que la sorprendía fumando, detestaba el humo del tabaco y le reprochaba el hecho de que fumara, sin embargo, lo hacía con un singular toque de humor al que ella respondía con unas cuantas carcajadas.
- “ ay! Pero si fumo sólo de vez en cuando”
- No es cierto, siempre que estás conmigo o nos vamos a reunir te fumas unos cuantos cigarros, bastantes diría yo!
Quedó un poco perpleja ante esta observación, la verdad es que después de un instante cayó en la cuenta de que él tenía toda la razón… comenzó a buscar una explicación lógica… acaso el cigarrillo es un mecanismo amortiguador de emociones? Será acaso que ayuda a fluir las palabras con mayor facilidad? O tal vez con tan sólo expulsar el humo liberamos unas cuantas tensiones?... quizás la respuesta sería todas las anteriores. Lo único que en ese momento tenía claro es que cada vez que lo veía sentía estremecimientos por todo el cuerpo, aceleración de los latidos y una sensación de encontrarse con una situación extrema…


Subieron caminando pausadamente hacia el parque de la avenida principal sin saber qué decirse el uno al otro.

sábado, 26 de julio de 2008


- Te quiero, me quieres?
- También te quiero.

… y si no te quisiera, te lo diría?.. por supuesto que no, para que complicarme? Qué ironía! me resulta mucho más fácil mentir. Será acaso menos doloroso? Quizás…

y si tu tampoco me estuvieses diciendo la verdad?…
y si todo esto fuera un mutuo engaño para proporcionarnos placer el uno al otro?...

y si el amor fuese tan sólo eso, una palabra que suena agradable a nuestros oídos?

Si te digo que mi cigarrillo está encendido nunca podrías dudar de mis palabras puesto que el fuego está frente a tus ojos…
pero cuando te digo que mi corazón late por ti… puedes verlo? puedes sentirlo? Qué te hace pensar que estoy siendo sincera contigo?
Si mis ojos brillan.. qué te hace pensar que es por estar mirando los tuyos? Quizás mi mente ahora está en otro lugar o quizás intento de paso engañarme a mí misma fingiendo sentir lo que sería correcto sentir en este momento para no estropear lo que hemos construido en base a nuestros propios rituales de lo que creemos que es el amor.

Quizás, si mentir no fuera tan fácil, estos pensamientos serían innecesarios.

lunes, 21 de julio de 2008


no puedo más... sieto tanto amor por ti y tanto odio por mí misma...no soy nada... tú eres todo para mí ... tú eres mi vida y ya nisiquiera mi propia vida me pertenece

todo hubiera sido distinto si hubiera escuchado tu voz por última vez

si te hubiese dicho por última vez Te Quiero

si te hubiese dicho todo lo que te extrañaba

si hubiera podido ver esa sonrisa que me llenaba de vida...


Hoy podría haber sido un buen día.

sábado, 12 de julio de 2008

* Orgullo *


Siempre me reclamas lo mismo, que no comprendo lo que me dices, que no te entiendo.
Creeme que lo que más hago es entenderte. Lo que no consigo es entenderme a mí misma.
Se me hace tan difícil aceptar que tú tienes la razón y que fui yo la que no te dedicó tiempo suficiente, la que no demostró suficiente preocupación.
Yo soy la única culpable de que todo esto desapareciera.
me odio, sí, y yo si fuera tu me odiaría también y no hubiera gastado mi tiempo conmigo.
Por qué siempre cometo el gran error de creer que me basto yo sola y que no dependo de nadie más para ser feliz? La única gran verdad es que eres vital para mí, que te necesito, que sin ti no podría vivir.
Pero ya es muy tarde … en vano escribo estas palabras en un papel, que poco a poco se va humedeciendo con la pena de saber que te perdí para siempre.

martes, 13 de mayo de 2008

* La templanza del placer *


Me desperté sobresaltada… miré a mi alrededor y vi las pruebas determinantes de una falta intolerable. Algo quedó en el cuarto tibio, algo que no quería ver. Sentí en mi interior un hondo pesar… había vuelto a caer.
Intenté recordar cómo había llegado hasta ahí, comprender qué había ocurrido, pero se me hizo difícil esta tarea, sólo imágenes borrosas venían a mi mente. Me producían una sensación de repugnancia, me hacían sentir un ser despreciable.
Al encaminarme de vuelta a casa algo me retuvo. Ahí estaban ellos de pie frente a mí con sus rostros descompuestos y cargados de reproche. Sus ojos devoraban lentamente mi rostro, su juicio me traspasaba como una espada y ponía en duda hasta mi derecho a existir. Y era verdad, siempre lo había sabido: yo no tenía derecho a existir.
En vano buscaba su perdón. Sus miradas resplandecían de derecho puro y pude leer en sus ojos un juicio tranquilo e implacable. En realidad, para qué quería su perdón? Más que fallarle a ellos me había fallado a mí misma.
Había vuelto a cometer el mismo error que hace un tiempo prometí nunca repetir, me había traicionado a mí misma.
Me siento como extraviada, tengo la impresión de que ya no hay nada que hacer. A lo lejos, sobre mi cabeza; y este instante, del que no puedo salir, que me encierra y me limita por todos lados, será un sueño borroso.

domingo, 11 de mayo de 2008

* descompensación *


Ha comenzado el invierno, lo veo al despertar cuando se refleja esa triste claridad gris a través de las ventanas resplandecientes de la habitación.
Ha vuelto la lluvia, hace tiempo que no caía por estos lados, hace tiempo ya que no aparecía para llenar todo de una apariencia tétrica, una belleza sombría.
He decidido quedarme encerrada en casa, aquí el aire tibio me alienta un poco.
La humedad penetra por una hendidura en un costado del vidrio del ventanal, creo que el viento la ha golpeado con demasiada fuerza, siento algunas gotitas que vienen a manchar mi rostro con esa frialdad estremecedora. Me desagrada profundamente, me desespera, intento refugiarme de alguna forma.
Mamá dice que pronto pasará, que es sólo cosa de tiempo y debo tener paciencia. Esto me desagrada más aún, siento que no acabará nunca, es demasiado intenso.
Incluso esta sensación de frío es tan vehemente que me ha hecho olvidar aquellos momentos en que el sol brillaba, son como una multitud de imágenes borrosas en mi mente, ya no recuerdo lo que es la sensación de calor en mi cuerpo, no recuerdo qué hacía en aquellos tiempos de estío.
Esto me exaspera, acaso soy yo la única que siente esto? … no comprendo como pueden estar ahí tan tranquilos transitando por las calles con un cigarrillo en sus manos amoratadas y un tanto temblorosas, conversando y riendo, como si todo esto fuera una gracia pasajera… acaso pertenecen a otra especie? Como no se dan cuenta del horror que es vivir esto, lo difícil que es sobrevivir con estas bajas temperaturas que congelan y adormecen todo el cuerpo y lo único que quieres es dormir y no despertar jamás o hasta que vuelvas a ver asomarse los rayos del sol.
No sé qué hacer, bajo estas condiciones no puedo ni quiero hacer nada, ni siquiera pensar.
Creo que iré a tomar un baño caliente y estaré muchas horas ahí dentro, sí, realmente muchas.

miércoles, 7 de mayo de 2008

* ...Hasta que lo pierdes *



Pobre muchacha! Cómo brillan sus hermosos ojos grises empañados en lágrimas. Cuánto amor, cuánta felicidad llenaba su corazón, aquel corazón que ya no le pertenece, aquel corazón que ese hombre se llevó consigo.
A cientos de kilómetros se encuentra hoy ese pobre hombre. La vida lo obligó a emprender un largo viaje para tal vez nunca regresar. Cada día, al atardecer, sale a divagar por las orillas de las aguas pensando en aquella dulce muchacha, llevando en su interior aquel corazón que hace un tiempo atrás le pertenecía a ella y que poco a poco la distancia iba desgarrando porque su dueña ya no estaba junto a él.
Cada uno en su solitario mundo. Con una herida en lo más profundo de sus sentimientos, aquella muchacha y aquel muchacho se preguntan por qué la vida es tan injusta, por qué les arrebata la oportunidad de ser felices viviendo juntos ese inmenso amor… ese inmenso amor que se eleva allá con la brisa del mar, ese mismo amor que recorre allá las calles de la enorme ciudad.

Y aquí estás tú frente a mí y yo sintiendo tu corazón tan lejos. Aquí estoy yo rozando tus labios sin saber qué hacer para tenerte cerca…

martes, 6 de mayo de 2008

* Crimen Confeso *


Tantas palabras me aconsejaban para nunca corregirme. Intenté evitar aquello que me hacía daño, pero todo fue en vano.
Vivo huyendo de mis males llevándolos conmigo. No es fácil enfrentar los problemas, no es fácil aguantar el dolor, pero más aún cuando me doy cuenta de que yo soy el cuchillo y soy la herida, soy la víctima y el verdugo.
Tengo miedo, sí, tengo miedo de mi propio miedo. Tengo miedo porque nadie llega a la cima acompañado del miedo.
Horror, pesadillas, pasiones difuntas.
Vuelvo a tropezar una y otra vez con la misma piedra.
Voy cambiando de escenario pero la vida sigue igual.

domingo, 4 de mayo de 2008

* La incondicional *


Aún sentía un poco los mareos y una especie de distorsión en las sensaciones, estaba recostada con la mirada un tanto perdida, escuchando cada una de tus palabras.

Con una dulce voz me leías aquella carta que escribiste mientras sufrías al pensar que podrías perderme para siempre… flotaba en tus labios una cálida sonrisa y notaba en ti un cierto alivio de estar de nuevo a mi lado, me hacías saber lo importante que era para ti y cuánto me amabas.
Mil cosas pasaban por mi mente en ese instante… agradecía a Dios por haberte puesto en mi camino… no te imaginas cuán importante eres tú para mí y cuánto te amo.
Me conoces tanto como yo a ti, con nuestros rostros al despertar, con nuestras mañas, nuestros temores, esas heridas que nos hacen llorar, esos momentos en que nos reímos por todo, esos momentos en que nos abrazamos con todo el amor que nos tenemos y esos momentos en que discutimos y terminamos burlándonos de aquellas tontas peleas.
Gracias por existir, gracias por estar siempre a mi lado hasta en los momentos más difíciles, gracias por enseñarme lo que es la verdadera amistad.

martes, 29 de abril de 2008

* Aquello se fue *


Ya no me daba cuenta de que existía. No existía en mí misma, sino en Aquello ..
Aquello se transformó poco a poco en mi razón de ser. Me liberaba de mí misma para llevarme a un mundo de fantasía, a un sueño. Lo necesitaba para ser, y, al mismo tiempo, para no sentir mi ser.
Aquello se apoderó de mi vida para representarme la suya..
Pero de pronto escapó y todo se desmoronó de golpe.
No podía comprenderlo ¿qué había pasado?.. Hace un instante todavía estaba aquí y aun cuando no apareciera pesaba sobre mi corazón y yo me sentía llena...
Pero ya era demasiado tarde, las palabras ya no tenían sentido…
Era tan poco culpable… pero alguna vez tenía que encontrarme sola y retornar a mi nada.

Luego vino el miedo, el horror y las noches sin sueño. Salía a vagabundear de noche y miraba de lejos las aguas resplandecientes, y se me oprimía el corazón cuando recordaba esas dulces melodías que Aquello se había llevado consigo…

Me costaba asimilar que se había ido para siempre… Comenzaba el aprendizaje de la soledad.

lunes, 28 de abril de 2008

* nuestro asolamiento *



El sol había disipado las nubes, el tiempo era bueno… íbamos juntos caminando a paso lento, como con gravedad fingida, abandonados al viento que nos empujaba.
De pronto algo nos detenía, permanecíamos quietos el uno frente al otro.
Dejabas caer sobre mí una clara mirada, veía mi reflejo en tus ojos deslumbrantes y te devolvía una graciosa sonrisa.
Nos abrazábamos y podía sentir tu aroma que se impregnaba en mi piel y me hacía recordar a cada momento el calor de tu cuerpo… aquel momento lleno de grandeza en que el silencio sólo se rompía con el susurro de tus palabras complacientes que aceleraban los latidos en mi pecho. Comenzaba a acariciar tu pelo y sentía como si fuese transportada a otro mundo en donde no existía nadie más que tú y yo, entre tus brazos no había temores ni inseguridades. Todos los momentos junto a ti estaban dotados de una calidad rara y preciosa, eran tan sublimes…

Luego todo desapareció.

No hay aventuras, no hay momentos perfectos… hemos perdido las mismas ilusiones, hemos seguido los mismos caminos.

Ahora más que nunca me haces falta. Hubiera querido llevarte conmigo para siempre…

domingo, 27 de abril de 2008

* crónica de otra muerte anunciada *





Me dejé ir hacia atrás y cerré lentamente los párpados… pero las imágenes, en seguida vigilantes, saltaron y vinieron a colmar mis ojos cerrados.




- Me despierto sobresaltada. Ha vuelto, para quitarme toda esperanza… lo siento todo el tiempo, hasta cuando duermo, no puedo olvidarlo…
Qué puedo hacer? En realidad, no me queda ninguna razón para vivir, todas las que probé aflojaron y ya no puedo imaginar otras… Toda mi vida está detrás de mí. La veo entera, veo su forma, veo los lentos movimientos que me han traído hasta aquí…
Me encuentro de nuevo en el lugar donde tan claramente sentí que estaba olvidada. Me encuentro sola y libre, pero esta libertad se parece un poco a la muerte. Para qué insistir?, ya había conocido todo lo que podía saber de la existencia. -

Sonreí. Pensé: “cuánto tiempo que no sonrío”.

La habitación estaba desierta. Me costaba reconocerla porque sabía que no volvería a verla nunca más.

jueves, 24 de abril de 2008

* Historia de un final *


Sus ojos, que yo miraba embobada, me despedían. Ahora lo comprendo, lo comprendí desde el primer día, aun así en aquel momento no me fui, estuve ahí resueltamente indiscreta…
Yo no le tenía miedo, el miedo era hacia mí misma. Había algo en su voz que me trastornaba, una inmensa repugnancia me invadía al oír cada una de sus palabras y surgía de su rostro un nosequé árido y desolado.
Permanecimos un momento silenciosos. Había caído la noche y apenas distinguía la mancha pálida de su rostro.
Miré su hermosa frente serena y lo dejé. Demostraba cierta resignación pero al mismo tiempo llevaba la cabeza alta… Se apagó mi mirada, el cuadro se empañó.
Quise apartarlo de mi pensamiento porque, a fuerza de imaginar su cuerpo y su rostro, había caído en una extremada nerviosidad; me temblaban las manos y sentía por todo el cuerpo estremecimientos helados.
Hay pocas cosas que decir de él: una partida perdida, eso es todo. Mi pasado ha muerto. Ahora entiendo cuánto había contado con él para salvarme, en lo más profundo de mis terrores.